La Revuelta

Se me ocurre que ayer hubo una revuelta en mi mente. Alzándose pensamientos, con sus puntiagudos aguijones hacia el cielo. Ninguno gana la batalla. No obstante, el amor putomueve mi mundo. ¿Y quién diría, señorita, que ese panfleto que recogiste del suelo de una de las calles más sucias de Madrid no fue el detonante de esa maravillosa sincronía vital? Como en aquellas termas naturales: tú quieta y en calma en el agua caliente que brota de la tierra, el río salvaje fustigando la montaña de fondo. Digamos que, mientras las nubes sigan llegando a la mar, siempre podremos guarecernos en el camarote. ¡Levad anclas!