Jugar

Sería más fácil si todo lo que tienes a tu alrededor no tuviera vida propia, no pensara, no se saliera de la carretera. A veces, solo a veces, el mundo se para por un segundo y tú puedes colocar las figuritas, los coches, las rampas y las vías como en esas maquetas que tienen ahora los niños, grandotas e irrompibles.

Y es en ese momento en el que tú y yo movemos ficha. Desafiamos las reglas establecidas y colocamos al revisor del tren en lo alto de la torre y al coche de policía debajo del elefante. ¡Y funciona! Es de día y no hay monstruos para asustarnos.

Desde que volví de aquel viaje a Sicilia, he ido superando las pequeñas metas que me he propuesto. Terminar la carrera, estudiar oposiciones, cambiar de rumbo… ¿Cambiar de rumbo es una meta? Ok, vale. ¿Una meta es una decisión?