Freud – Lo Siniestro

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Hace tiempo que no hago teatro.
Hace tiempo que dejé atrás la investigación, análisis e interiorización de textos para devolverlos al público en mis palabras, mis gestos, mis latidos.
La última obra que preparé se llamó Unheimlich. Fue la última obra del grupo de teatro universitario Tic Tac.
Aprendí mucho de aquellos ensayos y representaciones. Aprendí el valor de la palabra pero, sobre todo, el valor del silencio. Aprendí, años más tarde, que los consejos no siempre son bienintencionados. Aprendí que el espacio es una prolongación de una misma y que la conexión con el público y su escucha absoluta enriquece al actor, a la puesta en escena y que sin ella la magia que se produce encima de las tablas es imposible.
Ocurre en la vida misma también. Así que aprendí a saber vivir más que a interpretar.
Pues en aquella última representación el texto estaba basado en Las Leyendas de Bécquer. Impresionante. ¡Qué siniestras!
Recuerdo tardes enteras en un saloncito de una mansión de Puerta de Hierro (donde estuvimos ensayando un tiempo: cortesía de la pareja de la directora del grupo. Un verdadero lujo abandonado. Muy unheimlich también por cierto). En aquel espacio pasamos, en una primera etapa, mucho tiempo visionando films con ese toque que necesitábamos interiorizar…

Pero… ¿qué es Unheimlich?