El círculo virtuoso

Hace unas semanas fui a hacer un curso sobre Fotografía de Retrato en la escuela de fotografía Workshop Experience. Ya había hecho un curso de Fotografía Nocturna con ellos y fue genial. Podéis ver las fotos que hice mientras aprendíamos con Jon Eztala (cuyos retratos, por cierto, me gustan mucho)  aquí y las que hice un tiempo después con lo que aprendí aquí.

Compré los cursos a través de Grupalia (plataforma para compra online colaborativa) pues hace un tiempo estaba suscrita a una newsletter y justo apareció la publi del curso en un momento en el que la fotografía estaba en mi punto de mira. Después ya me borré de la suscripción. Decidí que debía eliminar todas esas newsletters  de compra y cosas parecidas porque me di cuenta de que me creaban necesidades. Así que ahora, si quiero un viaje o cualquier otra cosa, lo busco.

Con este último curso que he hecho se han vuelto a reavivar mis papilas gustativas y visuales. A pesar de que no fue un curso muy práctico y que lo que más aprendí fue a desmontar los mitos de la fotografía de moda (ya no voy a volver a mirar de la misma forma esas piernas infinitas… Esas piernas no existen. De hecho, serían mujeres deformes si tuvieran esas medidas en la realidad). volví a encontrarme de frente con este arte, el arte de lo instantáneo, de lo efímero… El arte de congelar el tiempo.

Me parece que la fotografía es al cuento lo que el cine a la novela. Y se me viene a la mente una reflexión harto conocida en el mundo de la literatura que escribió el gran Julio Cortázar: “Un escritor argentino, muy amigo del boxeo, me decía que en ese combate que se entabla entre un texto apasionante y su lector, la novela gana siempre por puntos, mientras que el cuento debe ganar por knock-out. Es cierto, en la medida en que la novela acumula progresivamente sus efectos en el lector, mientras que un buen cuento es incisivo, mordiente, sin cuartel desde las primeras frases.” Yo lo veo claro: la fotografía gana por knock-out. Si es buena, si la fotógrafa se ha empeñado bien en captar ese “instante decisivo”, una fotografía te noquea, te deja en el sitio sin habla, te para quieta frente a ella.

Desgraciadamente no he encontrado ninguna información veraz a cerca del profesor que estuvo destripándonos los entresijos de la fotografía de moda, publicitaria. Carlos era su nombre. Pero no nos dejó  ni una dirección web, ni el apellido ni nada… ¡Una lástima porque me gustaría seguir su estela! Las ideas que planteó no sólo me parecieron artísticas, también muy humanas. No hablaba desde las cumbres borrascosas de un fotógrafo experimentado sino desde la pradera de la persona que quiere que su auditorio aprenda lo que él sabe.

Hubo algo de lo que habló que me gustó mucho. No era exactamente sobre fotografía aunque estaba respondiendo a la pregunta de uno de los alumnos del curso “¿Cómo se puede hacer que la modelo se sienta a gusto y haga exactamente lo que quieres? ¿Hay trucos?”. Carlos pidió ayuda a otro de los alumnos: le hizo levantarse de la silla y le dijo que le iba a tirar el vaso de agua que se estaba terminando (era de plástico o sea que no había peligro). Terminó el trago y le lanzó suavemente el vaso. El alumno lo recogió sin problema y con calma. Entonces, Carlos volvió a tirarle el vaso pero esta vez muy fuerte y rápido. El alumno fue incapaz de pillar el vaso e incluso se cubrió para que no le diera.

Es lo que él llamó la Técnica Zen y que está relacionada con la Teoría Gestalt de la que también nos habló para explicarnos ciertos tips para realizar un buen retrato. Esta técnica que nos presentó plantea que los demás son como espejos y que todo lo que proyectemos sobre los demás se reflejará en la respuesta que tengan hacia nosotros. Es decir, cuando un tipo entra en una sala cabizbajo, triste y sin apenas mirar a los que hay a su alrededor pasa inadvertido e incluso puede que provoque rechazo. Sin embargo, esa persona que entra con una sonrisa, erguida y con energía tendrá seguramente mucha más aceptación y será mejor bienvenida.

Así que estamos ante un círculo virtuoso, justo el contrario al vicioso. Jamás había oído esa denominación para el concepto “el pez que se muerde la cola” (que, por cierto, también suena un tanto negativo). Pero cuando yo utilizaba la palabra vicioso al explicar un círculo positivo algo me rechinaba. Nada más escuchar esas dos palabras (círculo y virtuoso), sonreí. ¡Qué fácil era buscar el antónimo de vicioso para acoplarlo a círculo y nunca se me había ocurrido!

Entonces este círculo virtuoso es el que se crea cuando una persona hace el esfuerzo de sonreír y tirar pa’lante. Es, simplemente, una actitud, un movimiento de músculos (el otro día leí una oración de Swami Sivananda que dice que “son necesarios cuarenta músculos para arrugar una frente pero sólo quince para sonreír”) pero se genera  una buena energía, tanto en la misma persona como en los que la rodean, que se alimenta con la que provoca en los demás.

Y, si no, provadlo: id sonriendo por la calle. Habrá gente que ni te mire, gente que se quede un poco lela, casi asustada, otra que haga una especie de mueca (porque no se atreve del todo a sonreír: ¡no te conoce, qué atrevimiento!) y unas cuantas personas que te sonreirán abiertamente. Es increíble. Yo lo hago de vez en cuando. Sobre todo me pasa cuando sujeto las puertas del metro (¡cuánto pesan!) para la persona que viene detrás de mí 🙂

¿Qué opinas de ir sonriendo por la calle? ¿Te ha gustado la metáfora del boxeo y la fotografía? ¿Quieres saber qué más aprendí en el curso? Si quieres, deja tus regalos en forma de palabras (sinceras y respetuosas, porfiplis) con un comentario justo aquí debajo.

 

6 respuestas a “El círculo virtuoso”

  1. Estoy completamente de acuerdo con el concepto de ‘knock-out’ para el cuento y la fotografía. Aunque podría extenderse al arte en general. Es cierto que, quizá, para apreciar con detalle una obra de arte se necesite más de una mirada, pero, en mi caso, si al primer vistazo me golpea y desencaja, me ha ganado para siempre.

    Yo soy mucho de sonreír a extraños por la calle! Cuando cruzamos puertas, cruzamos miradas, etc. Mola ver que la gente te responde 😀

    1. Golpea y desencaja… Punch en toda regla, Nat.
      Me ha flipado lo de “cuando cruzamos puertas, cruzamos miradas”.

  2. me late la idea de ejecutar esos 15 músculos en la calle y armar la sonrisa, sobre todo entre extraños. (tengo un amigo que abraza árboles)…la metáfora es certera, como certera tiene que ser la fotografía, tiene que dar algo a los ojos, la cabeza, al corazón…di nos qué más aprendiste paula…abrazo y luz….

    1. Como certero es tu trabajo, Jesús. Siempre me conmuevo cuando miro tus fotografías.
      Gracias por pasarte por aquí y dejar tu luz.

  3. Me encanta leerte Paula, sabes que decía Libertad la amigüita de Mafalda, “comienza tu día con una sonrisa, verás lo divértido que es ir por ahí desentonando con todo el mundo” bueno menos si te cruzas con Paula 🙂

    1. Me encantaba ese personaje de Quino: “Con ese nombre y tan chiquita” 🙂
      Tus sonrisas también embellecen el mundo, Isa 🙂

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