Día 4. Ni idea

Ni idea de qué poner hoy. Y, a la vez, mil ideas en la cabeza. ¿Y qué pasa si las suelto todas? Pim, pam, pum.

Hoy ha sido un día emocionante: he hecho mi primera lasaña. Y la bechamel, aunque parece que ya la había hecho alguna vez (me dicen por el pinganillo), me ha ensañado a hacerla bien bien mi Vezichef favorito.

Además, mientras hacía yoga (clases online, mi escuela es la mejor del mundo mundial y mi profe Sara la más mejor del mundo mundial), Barbas y Neura han estado en la habitación. A veces encima de la esterilla, otras por ahí mirándome raro. Jajaja! Ha habido posturas en las que les miraba y me reía.

¡Ah! Mi padre me he enviado un audio de cuando yo era peque. Cantando y haciendo como una especie de programa de radio. Micro en mano y con un desparpajo y una candidez… ¡Y me he oído y cantaba bien! ¡Yo cantaba bien!

Me dijeron que yo tenía un oído enfrente del otro. Lo mismo solo me lo dijeron una vez: una vez mi padre, una vez mi madre, una vez mi hermano. ¡Y yo me lo creí! Mi padre ni se acuerda de que me dijeran eso. Y yo lo tengo grabado a fuego. Qué fuerte.

Padres y madres del mundo: aunque os haga gracia, no le digáis a vuestros cachorros y cachorras frases que les limiten. Decidle siempre de todo lo que son capaces, señalad más sus virtudes, conseguid que vuestras palabras sean positivas, enaltecedoras, llenas de amor y de empoderamiento.