Nadie escribió su nombre

Seamos como esa mujer de la que nadie escribió siquiera su nombre y que fue desobediente. La mujer que originó la primera revolución. Una revolución más grande, incluso, que la crucifixión.

Casey Gerald

Se me hace raro. Toda la vida pensando que lo haría algún día. Y hoy, con los treintaitodos sobre mis hombros, rozo la certidumbre de poder llegar a hacerlo. Y pronto.

Parece que he estado varias veces aletargada, una década escribiendo textos pequeños para los pies de las fotos.

Lo malo es que los escribí en las redes sociales que he ido manejando y no se recuperan (o no tan fácil como aquí, en el blog). Lo bueno es que puedo escribir más.

La otra mañana visioné este vídeo. Son 15 minutos de elocuencia y reflexión:

Cerrar esas heridas con palabras

Con el vídeo recordé este sueño: escribir.

Tenía que haber reventado ese vaticinio que me espetó aquel chaval insulso que dibujaba increíble y que se quería muy mal (y, por ende, al resto del planeta y, concretamente, a todas las mujeres): “¿Tú?, ¿Un libro?, ¿Tú no vas a escribir nada?”. La jodida verdad es que aún estoy a tiempo de romper con ese estigma.

Hace poco, además, mi amigo Ibi me dijo: “Escribe”. Y yo le pregunté: “¿Sobre qué?. Me encantaría. Lo que pasa es que no se me ocurre nada”. Y me respondió: “Escribe sobre tu vida”.

Y lo hice:

No tenían tiempo para más preparativos, ni siquiera se pararon a pensar si necesitarían más abrigo u otro tipo de calzado. Parecía que la vida se iba a acabar aquella madrugada. Habían oído hablar de ese lugar desde hacía meses y no quisieron dejar pasar otro fin de semana más.
Las antiguas cocheras del tren de Bologna okupadas. Allí, decían, se celebraban las mejores raves de toda Italia. Solo hacía 2 años que había comenzado el siglo XXI, solo hacía 2 años que habían cumplido los 20. Lo que pasa es que la Erasmus te otorga un escalón más en esto que se llama sensación de madurez. Y aquellos 2 madrileños andaban sobrados, con ganas de romper todas las barreras, con un montón de protagonistas de películas extremas de los 90 a los que imitar. Querían probarlo todo. Querían probarse. Querían bailar.

Paula Siguero-Gamarra

Viendo el vídeo de Casey Gerald me he dado cuenta de que, cuando pienso en escribir, pienso en aquella época. Así que pienso que, cuando escriba sobre todo aquello, cerraré mis heridas.

Cuando publique el libro que quiero escribir

Hace poco, en el trabajo, leí las 2 primeras páginas de un libro y recordé este sueño que es uno de mis grandes sueños: escribir un libro.

Y prometí hablar de mis personas favoritas y dedicárselo. Y también citar a mi Mala.