Antes de nada, me gustaría que pudieras leer la entrada La trampa del todo o nada en el blog Animal de Isla.

El cerebro me presentó un atajo que resultó ser una trampa y caí redonda en el fondo convenciéndome a mí misma de que, como no iba a poder hacerlo tan bien o tan «perfecto» como quería, pues ni valía la pena intentarlo.

Animal de Isla
  1. Compro botes gigantes de jabón y relleno otros más pequeños (que he ido guardando de cuando compraba sin ser consciente de todos los resíduos). Aún no compro a granel. Y no pasa nada. Compraré en cuanto me organice.
  2. Utilizo la copa menstrual desde hace 10 años. Cuando eso era una cosa rara muy rara.
  3. Reutilizo las bolsas de plástico si es inevitable que te las cuelen. Normalmente pido sin bolsa o llevo la mía. Lo que pasa es que cuando todavía no conoces a la persona que te atiende, a veces no te atreves. No pasa nada, ya me atreveré.
  4. Compro bolsas de basura recicladas y bolsas para recoger la caca de perro también recicladas.
  5. (Esto aún no lo he conseguido del todo: estoy reflexionando mucho y procurando hacerme caso). He decidido comprar menos ropa, ahorrar y comprar ropa eligiendo muy bien la tienda. Moda sostenible, ética y ecológica. Si le echas un vistazo a la web, es increíble la de lavado de cara con estas cosas que hay en muchas marcas.
  6. Entonces, para mantener el 5, este punto 6 es muy importante: me he reconciliado con toda la ropa que ya tengo. La cuido más a la hora de lavarla, pienso en ella como un lujo que he adquirido, algo precioso (no solo por su belleza palpable si no porque, para fabricarlo, hay personas que han sufrido condiciones de trabajo insalubres). Así que me ha nacido la responsabilidad de utilizarlo hasta sus máximas consecuencias, amar cómo me queda (una nueva versión del que te guste lo que haces no solo que hagas lo que te guste) y ser consciente de que no hace falta cambiar de armario en cada temporada.
  7. Estoy pensando en cambiarle el cristal roto a la pantalla de mi móvil antes de esperar a que se rompa del todo. Cuidando lo que tengo para no contribuir tanto a la rueda de consumismo ultrarrápido.
  8. Hago mi propio pan y compro las harinas entre varios amigos. Todo más grande, lo que significa que el transporte tiene menos impacto. Además de que elegimos harinas ecológicas.
  9. Reutilizo materiales para crear envoltorios de regalo originales y divertidos. Doy varias vidas a papeles, bolsas, cajas, botes…
  10. Mis tuppers están comenzando a tener forma redonda, son de cristal y en la tapa pone ‘Tomate frito’ o ‘Mayonesa’. (Ella me bate como haciendo mayonesa… ¡No puedo evitar que esta canción salte en mi mente siempre que digo esa palabra!).
  11. Utilizo el bidé siempre que puedo. Se gasta agua, sí. Lo que pasa es que la fabricación del papel higiénico, el plástico de embalaje, el transporte y un largo etcétera son más perjudiciales.
  12. Al mismo tiempo he comprado toallitas húmedas, sí. Porque los los cambios en mi forma de comer inciden directamente en mi culito cuando estoy fuera de casa. Así que procuro comprar paquetes enormes y llevarme partes en bolsitas que voy reutilizando.
  13. He hecho un decálogo para los regalos de Navidad de este año.
  14. Le he regalado a mi prima mayor la copa menstrual. Porque me preguntó sobre ella, porque sé que a veces cuesta dar el paso, porque tenía una nueva que estaba guardando ‘por si acaso’, porque me hace muy feliz poder ayudar a mi gente a aportar su pequeñito grano de arena.
  15. Cuando paseo con los perreles con los que convivo, recojo siempre que puedo una caca ajena. Porque, cuando voy sin bolsas o simplemente no les veo, dejo las que me tocan a mí. Así que procuro equilibrar la balanza recogiendo de más porque hay ocasiones en las que lo hago de menos.
  16. He regalado botellas reutilizables. Me parece un regalo genial. Compro una marca que me gusta mucho porque son de acero, no pensan nada, el cierre es totalmente estanco y los colores molan todo: 24 Bottles. Y pienso seguir regalándolas. En la botella puedes leer: -0,08 kg de CO2 eq es la cantidad de CO2 que ahorra al liberar a la atmósfera cada vez que recarga su 24 Bottles en lugar de comprar una botella de agua desechable.
  17. Utilizo una pluma rellenable que me trajo mi amiga Mara de New York. Ningún componente de la pluma es de plástico. El tapón del bote de tinta sí, una lástima. La única pega: para el examen de la oposición no podré utilizarla porque no calca en la hoja autocopiativa. De todas formas, estoy ahorrando un poquito de plástico.
  18. Estoy utilizando hasta sus máximas consecuencias todo el material de ‘oficina’ que tengo. También reutilizo todas la hojas que están limpias por un lado. No estoy comprando nada nuevo. Y todo lo que compre a partir de ahora, procuraré hacerlo rellenable y con materiales que, en la medida de lo posible, tengan poco impacto.
  19. Procuro moverme andando. Todo lo que puedo. Es cierto que tengo la gran suerte de trabajar a media hora de mi casa. Lo que hago es aprovecharlo al máximo.

Soy consciente de que aún me faltan muchos puntos para poder acercarme al impacto mínimo que pueda hacer un ser humano. También soy consciente de que todo es un proceso. No cambias de hábitos de un día para otro, ni de un mes al siguiente… Hay que ir adaptándose, hacer transiciones, ser benevolente con una misma y con el resto de personas con el que convives.

¿Qué has cambiado en este 2019 para que tu huella sea más suave?