Protegiéndome

Porque las cosas importantes se llevan escritas en la piel.

Hay 2 frases que me han acompañado toda mi vida. Al principio, cuando sufría desengaños, desamores y otras cuitas mundanas, no las recordaba.

Sin embargo, al pasar el vendaval, echaba la vista atrás y me decía a mí misma: “¿Ves? Todo pasa por algo. Ahora no estaría aquí si aquello no hubiera pasado.”

Llegó un momento en que, mientras otros vaivenes vitales me sucedían, la voz de mi amiga Bea resonaba a través del hilo telefónico diciéndome: “Nada pasa antes de tiempo”. Y, cuando llegaba el momento, yo sonreía y asentía pensando en la de veces que me lo había dicho.

Entonces, apareció Mara (la maga del hacer y del conseguir) y un día me espetó: “Creo que ese ‘por’ te deja en una posición demasiado estática, muy dependiente de las circunstancias. ¿Qué te parece si utilizas el ‘para’ mejor?”. Y yo me di cuenta de que, efectivamente, ella tenía razón y que, al decir “Todo pasa para algo”, sentía que tenía un propósito más allá de la situación que estuviera viviendo, que podía mirar hacia adelante aunque en el ahora todo estuviera un poco emborronado.

Así que, empecé a decírmelas justo cuando peor lo pasaba. Aprendiendo a respirar hondo, a seguir mi camino mirando bonito pese a lo que viniera. Y también fueron frases que se agarraron bien a mi discurso siempre que he buscado alentar a alguna de mis personas queridas.

Así que son mis frases tótem. Mis símbolos, mis emblemas. Las que se han convertido en las protectoras de mi felicidad y bienestar en cualquier aventura. Por eso forman parte del título de mi casa digital, este blog que ahora lees.

Gracias a papá y a mamá por dejarse convencer para escribirlas de su puño y letra (y así llevarlos conmigo en forma de caligrafía representando también la protección que ellos me brindan). Gracias a los frenes por el regalazo. Gracias a Javier Alonso Tattoo por su arte y buena vibra. Gracias a mi chamán favorito por darme calma, chicha y documentar rico para recordar mi primera vez.