Tu presencia habla de mí

¿Te suena eso de ‘El cliente siempre tiene la razón’? Pues no siempre la tiene.

Hacer que tu cliente se sienta a gusto y confíe en ti no significa decirle que sí a todo y cada vez que quiera (clp). Creo que un buen no a tiempo se traduce en mejores resultados que el desencanto progresivo porque no tienes fe en lo que haces.

No voy a ‘tongarte’, hombre. Que no

Un cliente necesita unos servicios y recurre a una agencia o a un profesional concreto para que le ayude porque, o bien desconoce la dinámica, o no sabe exactamente cómo funcionan las cosas en el mundo 2.0, o quizá no tiene tiempo.

Y, de repente, un día, te encuentras defendiendo tu trabajo. No estoy hablando de informes de estadísticas (necesarias para revisar y reorientar las acciones) sino de un verdadero documento (en el que inviertes tiempo y esfuerzo) sobre cada una de tus acciones, para qué las has llevado a cabo y cuándo. Un comprobante, un ticket, para dejar claro que lo que se había pactado en el contrato está correcto y que no habías vendido humito.

Zee Que, Confessions

Cliente: ¿crees que vengo aquí para hacer una chapuza y que aún así me pagues por ello? Tengo la ligera impresión de que crees que a mí me da igual tu negocio, tu presencia en redes sociales y que lo único que quiero es el money, los verdes, la pasta que se gasta.

Y no. Repito: no

Yo quiero ganarme la vida sí, pero también quiero cuidar mi reputación. Quiero hacer las cosas bien porque es así como me han enseñado. Quiero que, cuando vean la marca para la que trabajo, vean algo grande, algo bien hecho. Porque, quizá no lo hemos dicho alto y claro las suficientes veces como para que hayamos podido ‘evangelizar’ (esa palabra tan de moda): lo que hacemos en nombre de una marca también habla de nosotros.

Por eso queremos hacer las cosas lo mejor posible. Es cierto que a veces la cuenta no tiene suficientes ingresos o que el atrevimiento del cliente es más bien escaso. Y la verdad es que el cliente muchas veces sabe lo que quiere pero no lo que necesita. Por eso vamos a darlo todo en la medida en la que nos dejen las circunstancias.

Un cliente que no busca sumisión sino conocimiento

¿Buscas profesionales? Muy bien, aquí estamos. ¿Qué nos ofreces aparte de dinero? ¿Confianza? Aquí nos tienes. ¿Atrevimiento? Ya ‘masganao’, ¿dónde hay que firmar?

Ayer me decía un compañero que, bueno, cuando en una relación alguien está más interesado, siempre tiene que moverse más. Es cierto, la oferta de profesionales del Social Media es maravillosa. Y podría ser que, al decir que no a un proyecto, te sobreviniera un pánico irracional. Pero estoy convencida de que no todos los proyectos merecen la pena. Mejor dicho: no todos los proyectos encajan bien contigo.

Sin embargo, cuando das con un cliente con el que estás en sintonía, confía en tu trabajo y en tu profesionalidad, todo marcha sobre ruedas. Porque los clientes son expertos en su producto pero no lo son en, por ejemplo, estrategia digital, marketing online o comunicación 2.0. Ahí es donde entras tú 😉

Virtudes de elegir al cliente adecuado

Supongo que para cada profesional habrá vicios y virtudes asociados a esta decisión. Para mí, existen dos puntos clave:

  1. Se establece un referente positivo porque el trabajo estará bien hecho. La ley de la atracción, vaya.
  2. Las jornadas de trabajo se convierten en campos sembrados de buenas ideas y buena onda. Sinergia y creatividad, en definitiva.

A veces no se dan las condiciones más favorables, cierto. Por eso hay que luchar cada día por hacer lo que amas y hacerlo bien y con cariño, como nos explicaba Alejandra Hernández el viernes pasado. Para conseguir los mejores resultados y disfrutar el camino.

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¿Qué te parece? ¿Crees que es posible hoy en día rechazar algún proyecto? ¿Qué te dice tu experiencia? ¿Nos lo cuentas?

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