Muchas puertas se abren

‘Todo pasa para algo’: mi frase fetiche, la que nunca te crees cuando la pronuncian, la que siempre se cumple…

Me voy con mucho cariño, como con un baño de buena onda que me ha ido traspasando toda la gente con la que he compartido mi último año y medio.

Y tan solo puedo estar agradecida: aprendizaje (taaaanto de taaaantas cosas), sensación de estar como en familia en la oficina, cabreos (que haberlos haylos) y  risas, muchas risas.

Mi última mañana hacia Neo:

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