Luciérnagas

La noche que fue

Paula Siguero
Prainha (Portugal), verano del 2011. Paula Siguero

No recuerdo tu mente ni tu cuerpo. Soy de ésas a las que no les importa coger los vientres maternos y amasarlos. Mi última despedida fue hacia el fin del mundo. Y ya no estabas. Tú, contigo, paseabas en la penumbra. Yo, con mis vástagos solícitos, bebía del manantial de los tiempos perdidos. “Amigos, esta es la paz que entraña el ruido de la noche”, se escuchó entre bambalinas. Y luego el silencio. El carísimo e inoportuno silencio que medra entre las gentes del bienvenir. No hay charcos sin lodos. Ni vuelos sin tempestad. La negra sigue siendo la mora más socorrida. Y no es que se quite ninguna mancha. Es que sabe a gloria. Gloria infinita.

Filóloga revolviendo la Comunicación 2.0. El optimismo digital y el analógico son mi mejor opción, siempre.

3 Comments

  • Paula

    Gracias linda Natalia. Siempre tan reconfortantes tus coments.
    Habrá más comuniones: escritos con luz y letras insumisas.

  • Natalia

    Petrificada me he quedado con los intensos colores de la foto y el maravilloso texto que la acompaña. Mi más sincera enhorabuena por ese arte que destilan tus poros 🙂